MODELO TERAPÉUTICO

Las terapias aplicadas son del tipo cognitivo-conductual, que modifican los pensamientos y creencias erróneas de la persona y su conducta adictiva, con el fin de lograr una vuelta normalizada a su vida familiar, social y laboral con la más alta probabilidad de una existencia libre de drogas, gozando de las mismas oportunidades y calidad de vida que las demás personas de su entorno.

Plano Cognitivo

Se evidencian, valoran y modifican los supuestos subyacentes que mantienen la conducta adictiva, especialmente:

  1. Baja Tolerancia a la Frustración expresada por el rechazo a toda emoción o sentimiento displacentero, que da lugar a un estado de ansiedad por el malestar.
  2. Indefensión Aprendida consistente en la interpretación de los fracasos o contrariedades como incorregibles, inhibiendo cualquier posibilidad de cambio de conducta.
  3. Desesperanza Básica o convicción de que los proyectos importantes propios están condenados anticipadamente al fracaso, generando una forma de vida basada en la pasividad.
  4. Tolerancia Conductual, que valora como indispensable el consumo de sustancias para desarrollar normalmente todas las actividades ordinarias y extraordinarias.
  5. Evitación Cognitiva consecuencia de la activación de un mecanismo encubierto de anticipación de resultados inciertos, lo que lleva a posponer o eludir cualquier actividad que presente incertidumbre.
  6. Locus de Control, que se manifiesta en una calificación del problema como interno, estable e incontrolable, lo que actúa como inductor de consumo.

Plano Conductal

Se definen y detallan las pautas de comportamiento que hagan compatible un estilo de vida lleno de satisfacciones con el mantenimiento de la abstinencia en un entorno de presión social, teniendo presente el carácter crónico de la enfermedad y, por ello, la certeza de que un nuevo consumo desencadena tarde o temprano la dependencia, probablemente, con mayor severidad que antes del tratamiento. En concreto:

  1. Programación de Actividades durante la intervención, donde se pauta la distribución de tareas diarias y, en la medida de lo posible, de acuerdo con las apetencias del paciente.
  2. Gestión de Estímulos Externos, especialmente relacionados con personas, lugares y situaciones que incitan al consumo.
  3. Habilidades de Afrontamiento, tales como autoadministración de técnicas de relajación, maneras de evitar o terminar una conversación, adquisición de asertividad para saber decir y escuchar respetando a los demás y mantener el equilibrio emocional.
  4. Modelamiento, adquiriendo nuevas formas de respuesta y practicando con el paciente los supuestos anteriores, dentro del contexto de apoyo de la sesión terapéutica.

Fases

El tratamiento de elección consta de tres fases, parcialmente superpuestas, pero con objetivos diferentes y con duración indeterminada dependiendo de la evolución del proceso terapéutico:

  • Desintoxicación: busca la eliminación del tóxico del organismo evitando el sufrimiento al paciente derivado del Síndrome de Abstinencia y es, por tanto, compatible con la intervención farmacológica.
  • Deshabituación: con el objetivo de aprender a vivir sin la droga, en un contexto de alta protección terapéutica y supervisión permanente.
  • Rehabilitación: comprensiva de las sesiones de terapias necesarias para que la persona aprenda a convivir sin consumir, en un contexto abierto, sin supervisión directa y, en su caso, con la administración de fármacos interdictores metabólicos disuasivos de posibles consumos.